Empieza con un trabajo que reconocerás más adelante
Crea un trabajo independiente para cada cliente, función, contrato, domicilio, servicio o centro que merezca su propio total. Dale un nombre, un color, un icono, una tarifa y un periodo de pago que sigan teniendo sentido cuando vuelvas a verlo en un calendario lleno.
Esa pequeña estructura se amortiza enseguida. Una persona de limpieza puede separar los domicilios recurrentes, un técnico puede distinguir los centros que visita y un profesional independiente puede seguir a un cliente sin mezclar sus horas con todos los demás proyectos de la semana.




